El alma de nuestro Home Studio será sin duda nuestra Interfaz de Audio. Ese interesante y compacto aparato que funcionara de puente entre lo que queremos grabar y el destino de ese audio, la computadora.

En nuestro estudio nos propondremos a grabar una guitarra, una voz, un bajo o hasta una batería pero no podemos simplemente conectar un micrófono a la computadora y grabar, bueno, en realidad si se puede pero los resultados no serán óptimos si estamos buscando sonido de buena calidad. Aunque existen micrófonos de conexión USB muy populares en la actualidad, es preferible entrar en el mundo de la grabación con el pie derecho y adquirir al menos una interfaz de escritorio.

Una interfaz de audio, a veces llamada convertidor A/D (audio análogo a audio digital)  transformara una serie de impulsos eléctricos enviados desde un micrófono  a un destino digital como el disco duro de una PC usando su circuitería electrónica. Las Interfaces se conectan a la computadora a través de tres tipos diferentes de tecnología, USB, a la fecha la más popular, Firewire, preferida por los pro y semi pro hasta la llegada del USB 3.0 y más recientemente Thunderbolt exclusivo de Apple y hacia donde la mayoría de los fabricantes de convertidores están migrando.

Una interfaz de audio es encontrada más comúnmente en forma de caja rectangular con puertos de entrada por el frente y puertos de salida en su parte posterior pero existen otros tipos de convertidores y retomando el tema del micrófono USB, el mismo posee un convertidor dentro de su circuitería lo que lo convierte también en una interfaz. Otro tipo común de interfaz de audio se encuentra en el diseño de la mayoría de las pedaleras multiefecto en estos días. Estas modernas pedaleras emulan amplificadores y gabinetes famosos, micrófonos comúnmente usados y encima de todo eso, se pueden conectar directamente a tu computadora y proceder a plasmar arte en tu software de grabación. Esta opción es muy atractiva para los guitarristas porque se encuentra disponible en una pieza de equipo que ya muchos poseemos. Como comente en el artículo anterior, personalmente prefiero hacerme de una interfaz dedicada que repose en mi escritorio y además me ofrezca más propuestas a nivel de conectividad.

¿Que buscamos en una Interfaz de audio de escritorio? Buscamos buenas opciones en cuanto a conectividad. Sería ideal adquirir un convertidor de al menos 2 entradas y dos salidas. Una interfaz de una sola entrada es perfectamente funcional en tu Home Studio pero será limitante en el momento en el que empieces a adentrarte en este arte de la grabación. Dos entradas te permitirán grabar un cantante y su guitarra acústica por ejemplo al mismo tiempo, y hablando de guitarras, dos entradas en la interfaz te dejara grabar un amplificador de guitarra o hasta una batería con dos micrófonos. Así mismo el número de salidas también es interesante. Normalmente conectaremos dos monitores de estudio (un par estéreo) a las dos salidas principales de la interfaz pero será súper interesante que cuando se disponga de un segundo par de monitores o un par de cornetas normales las mismas puedan conectarse en ese par extra de salidas y así tener diferentes referencias de monitoreo.

Como la interfaz convertirá audio analógico en audio digital nos interesa saber a qué Tasa de Sampleo ejecutara dicha tarea. La Tasa de Sampleo se refiere numéricamente a la cantidad de muestras de audio que se toman por segundo de una fuente analógica. El audio digital puede tomar muchísimas muestras por segundo pero hasta la fecha no puede alcanzar al 100% la fidelidad de la fuente analógica. De todas maneras esta diferencia es casi imperceptible. La mayoría de convertidores en estos días permiten tomar hasta 96000Hz, lo que equivale a 96000 muestras de audio por segundo. Esto suena suficiente y en realidad lo es pero no siempre podremos disponer del máximo de Sample Rate (tasa de sampleo) porque esto se verá limitado por la capacidad de rendimiento de nuestro computador. Otro parámetro cuantitativo interesante en la elección de nuestra interfaz son los Bits de profundidad (Bit Depth) normalmente las interfaces de uso doméstico actuales permitirán grabar a 24Bits y eso es suficiente para la mayoría de las producciones profesionales y por supuesto para nuestros lanzamientos caseros. El bit Depth representa el nivel de detalle sonoro a niveles más débiles que pasara desde la interfaz hasta la computadora, es decir, en una fuente tan dinámica como una voz o una batería, que tan detalladamente quedaran plasmados los sonidos más sutiles o a más bajo nivel. Un bit depth de 24bits lograra captar golpes muy sutiles o susurros que necesitamos dentro de nuestra composición. Como nota adicional cabe destacar que los valores estándar de la industria a nivel de CD (archivo .wav) y MP3, son de una taza de sampleo de 44100Hz y un bit depth es de 16Bits. De igual manera el objetivo es grabar a mayor calidad posible. Mínimo 48/24.

Otro punto interesante a considerar es la infame “Latencia”. La Latencia se define como el retardo con el que una señal es captada y grabada en nuestra computadora. Si lo pensamos por un momento, es lógico que le tome a nuestro convertidor transformar el audio analógico en datos, ese proceso toma varios milisegundos en completarse y aunque parezca poco puede hacer que hasta el más experimentado músico se pierda por completo cuando trate de poner su ejecución sobre un “clic” o sobre una pista ya grabada como una batería por ejemplo. Se busca entonces una interfaz que ofrezca poca latencia. Muchas proveen procesamiento interno llamado DSP (Digital Signal Processing) que ayudara al procesador de la computadora con las tareas de conversión.

Resumiendo, buscaremos una interfaz de 2 entradas mínimo, de 96Khz/24Bits, de poca latencia, que se adapte a nuestro presupuesto y que sea compatible con el DAW que pretendemos utilizar. La calidad de sus preamplificadores será factor crucial también. De eso hablaremos en un minuto.

Ahora bien, hablemos del flujo de información en nuestro Home Studio. Conectaremos un micrófono directo a la entrada de nuestra interfaz. Esa señal se convertirá en audio digital y podrá ser grabada y reproducida en nuestra computadora por nuestro DAW de preferencia. Cuando reproduzcamos este audio, lo podremos escuchar a través de monitores que estarán conectados a las salidas de la interfaz, o audífonos que también estarán conectados en nuestra interfaz pero en el puerto específico para ellos. Para que esto sea posible la interfaz vuelve a convertir el audio digital en audio analógico pero solo para la reproduccion. La Interfaz se convierte definitivamente en el corazón de la operación porque todo se “bombea” a través de ella. Por eso será vital tratar de obtener la mejor que podamos dentro del presupuesto disponible. Recuerda esto, si conectas un micrófono de muchísimo dinero a una interfaz barata sonara a micrófono medianamente barato.

Arriba mencione los preamplificadores de la interfaz. Nuestra cajita mágica de grabación requiere de una circuitería especial que amplifica la señal de un micrófono ya que la señal eléctrica proveniente del mismo es demasiado tenue. Cada fabricante tiene preamplificadores diferentes y de tecnología patentada y muchos entusiastas buscaran una u otra interfaz basados en el “color” que los “pre” añadirán a la señal de sus micrófonos o si por el contrario los mismos son totalmente “cristalinos” no aportando nada extra a la señal además de ganancia. Esta amplificación se puede regular mediante las perillas dedicadas que normalmente se encuentran en el frente de la interfaz. Esto permite una paleta amplia de ganancia en la señal que se recibe en el convertidor.

 

Hablemos un poco más acerca de las conexiones de la interfaz. Normalmente una interfaz poseerá dos tipos de conectores para sus entradas, los XLR hembra (los de 3 orificios pequeños dentro de un círculo de 14mm aprox) y los jacks que reciben un conector plug de ¼. Dato curioso de los conectores XLR (llamados canon también) para distinguir rápidamente si se necesita macho o hembra piensa en el flujo de la señal, la misma siempre viajara en el sentido de los pines; por eso el conector de un micrófono es macho, porque envía señal a través de sus pines. Retomando, desde hace ya varios años son súper populares los conectores “combo” que reciben ambos tipos de conector y ahorran espacio. Una interfaz también debe ser capaz de proveer “Phantom Power” que es una alimentación de +48v para los micrófonos de tipo condensador. Este tipo de alimentación extra podrá activarse mediante algún interruptor en el convertidor de manera que sea fácil ponerlo en funcionamiento.

Además del número de entradas y salidas de las que ya conversamos, existen los puertos MIDI. Es muy común en una interfaz mediana encontrar dos puertos MIDI uno de entrada y otro de salida pero debido a que la mayoría de controladores MIDI hoy en día cuentan con conexión vía USB esta posibilidad ya no es tan atractiva ni necesaria en la interfaz. Otro set de puertos interesante es el S/PDIF. (Sony/Phillips Digital Interface Format) comúnmente llamado puerto digital. Su entrada puede recibir señal de una pedalera de guitarra o de un preamplificador de micrófonos y su salida puede llevar información digital a una quemadora de CD’s por ejemplo. Una última pero no menos interesante opción de conexión es el puerto ADAT (Alesis Digital Audio Tape). Este simpático conector permitirá recibir por medio de un cable de fibra óptica 8 señales provenientes de una consola o de un preamplificador añadiéndole 8 canales de entradas a nuestra interfaz ampliando así las posibilidades de instrumentos a grabar.

En la próxima entrega profundizaremos un poco más en materia de micrófonos, tipos y usos. Captadores de audio analógico, piezas cruciales para comenzar a darle forma a nuestra cueva musical llamada Home Studio en donde todas nuestras ideas podrán ser inmortalizadas. Rock on…!!!